Una filosofía y un movimiento
El altruismo eficaz tiene dos caras complementarias. Como filosofía, es una manera rigurosa de pensar la ética práctica: aplicar evidencia, razonamiento cuidadoso y humildad para identificar las acciones que más bien hacen por unidad de recurso invertido. Como movimiento, es una comunidad internacional de investigadores, donantes, profesionales y voluntarios que llevan esa filosofía a la acción.
No es una receta única ni una organización central. Es un proceso permanente de hacer preguntas mejores y de revisar nuestras respuestas cuando aparece nueva evidencia.
Tres principios en la práctica
Priorizar con evidencia
No todos los problemas son igualmente urgentes ni igualmente tratables. Buscamos dónde el impacto marginal es mayor.
Pensar en escala
Consideramos a todos los afectados: sin importar dónde vivan, cuándo vivan, o si son humanos.
Actuar con humildad
Reconocemos la incertidumbre. Cambiamos de opinión cuando la evidencia lo exige.
El marco ITN: importancia, tratabilidad, desatención
Una herramienta común para priorizar causas es el marco ITN. Importancia: cuánto valor se crea al resolver el problema en su totalidad. Tratabilidad: qué fracción del problema se resuelve con recursos adicionales. Desatención: qué tan subfinanciado está el problema en relación con su escala.
Causas grandes, tratables y desatendidas tienden a ofrecer las oportunidades de mayor impacto marginal. Es un marco imperfecto, pero útil para evitar concentrarse sólo en los problemas más visibles.
“Si pudieras salvar la vida de un niño con poco esfuerzo, lo harías. El altruismo eficaz toma esa intuición en serio y pregunta: ¿cuántos niños podríamos salvar si pensáramos con el mismo cuidado con el que tomamos decisiones importantes?”
Lo que el AE no es
- — No es una organización única.
- — No es una ideología cerrada.
- — No es caridad tradicional.
- — No es sólo donar a países pobres.